Archivos Mensuales: mayo 2015

Calado de fantasía en granate

La sangre llega a su punto de ebullición (densa, expandida). Su incomodidad en el otro juega al espejito rebotín y explota en mis manos.
Las advertencias tienen múltiples formalismos.
[Hoy] – Tinc mala lluna.

Escopetazo de mentira. Simplista, rutinaria, reduccionista, cual extraída del “Manual de convivencia libre de erratas para jóvenes”. Mi mentira es la de la memoria colectiva (un 152 que lleva la historia de la humanidad en ruta). La adopto esta noche pretendiendo sintetizar (y callar) todo aquello que, silenciado, muta de espacio introspectivo fortificador a reducto de oscuridad incomprendida.

…porque existen, incontanbles delicias que mi sombra admitiría libre de reproches y ceños fruncidos…

[Hoy] Ahorrarme el engorro de cavar una cueva tomándole prestada su antigua dimensión al tocón matriz del castaño. Dejarme atrapar por los vértices delgados de su progenie (mímesis bucólica de esta prisión emocional) y sentir bajo mi cuerpo la dureza maleable de la madera. Comprar el combo huída/ pecho/ embriaguez/ mirada ornitológica y posicionarme como adoradora del sol para palpar provechosa la humedad carnal del musgo. En mi soledad egoísta descubro el líquen rey, lo corono de caricias, muerdo su aspereza, desarmo su forma y me reduzco en una dimensión privada. La alfombra del musgo muta en un universo versátil de pequeñas vidas. Los dactilos, viviendas errantes. Todo el sotobosque parece susurrar un canto de bienvenida (Què busques, xiqueta?)

Rezuman mis pies desde el lodazal. Gemido primal dibuja mi genuflexión (…del barro vienes…). Absortas mis manos, ajenas a mi raciocinio, amasan la Tierra con grandeza creacional. El barro fresco entre los dedos, ya revueltos y mareados, resultaría gesto censurable en la urbe; aquí, pan de mis entrañas, baño de vitalidad para mi ser.

El niño dormido y un cuarto menguante que me saluda cómplice. Las aves de regreso al nido. El río, conductor de tentaciones, desborda su cauce. Mi cintura, su destreza para asirla. Ninfa de mis relatos, deslizo mi piel en la sanación. Erizo de cervicales. Mis dedos caracoles refugiados.

– Bona lluna i bones estrelles.

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